A Contraluz
Cuentan las leyendas del arte que cuando alguien
muestra su obra muestra su propio ser y en este
caso no estamos rompiendo los cánones
y atendiendo y recogiendo el órdago que
Carme Ollé nos plantea, vamos por tanto
a recorrer el camino que el migrador emprende
cuando rompe el cascarón.
Tras su afiliación a la O.N.C.E. en el
2000 y completar su primer ciclo vital según
los aztecas, la autora, con su empuje y tesón,
reemprende en la fotografía, su andar
por la vida a pesar de su maltrecha visión
y en este trabajo, y a modo de provocación,
se atreve a jugar con aquello que le está
precisamente mas vetado, la percepción
formal a través de la luz.
En este “libretto” fotográfico
concebido en dos tiempos, y con ciertos ribetes
surrealistas, encontramos escenificadas dos
formas de proceder ante algo soñado.
Si en “A LA BÚSQUEDA DE LO ONÍRICO”
se nos muestra una primera fase de concepción
de lo que queremos hacer, en la que sustraemos
de su medio aquello que pretendemos y tras trasladarlo
a nuestro mundo, coqueteamos con él y
lo hacemos nuestro, y en “NO ES UN SUEÑO”
encontramos la segunda parte de realización
de lo concebido, en la que nos trasladamos al
lugar donde pertenece aquello que hemos soñado,
experimentamos con él y tras superar
adversidades iniciales podemos hallar el premio
que nuestra propia sensación de goce
y disfrute proporciona.
Conviene también apuntar que el formato
empleado en la exposición de la obra
contribuye también a enfatizar lo antes
aludido, pues si la verticalidad contribuye
a expresar las emociones ante lo incierto que
se descubre, la horizontalidad da a entender
que nos encontramos en un espacio conocido por
el que hemos de transitar según lo concebido
y que con el transcurrir del tiempo, y a pesar
de alguna sorpresa, nuestro destino hemos de
alcanzar.
En esta obra, y de acuerdo con su formalización
en la sala, la artista nos trampantojea espacialmente
en una aventura, en la que, tal como ella nos
comenta, con sendos decálogos se ilustran
un cúmulo de sensaciones de un antes
y un durante que forman parte ya de un ayer
pero que tras contemplar dialogadamente hay
que intentar rehacer y revivir.
¡Muchas gracias Carme por tu mágica
lección!
AL·LEAN OLKO, crítico de arte
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