KEREPACUPAI
VANÁ
O EL DILEMA DE CREUAR EL LLINDAR DE LA PORTA
(Fotografias
de Carme y N´Alfons Ollé, y Franco Lombrado)
Su origen es indefinido, y no conoce fronteras
quizás, pero una vez que llega al lecho del
Kerepacupai es muy posible que más adelante
ignore con que se va a encontrar. Se mezcla con los
de su especie, corretea por la meseta del Auyàn
tepui, de pronto su pulso se acelera y ¡zas!,
por arte de bibirloque aparece en otra escenografía
totalmente diferente, e imbuido por ella se autotransforma
y vive una experiencia impensable quizás momentos
antes.
Ahora fluye de la roca y no para, tampoco ruge, simplemente
fluye y fluye, a veces cambia de ritmo pero continua
fluyendo, de forma serena, sin mirar para atràs,
avanzando, aparentando desvanecer por la tensión
del momento, pero de pronto recupera el pulso y sigue......
¿Que pasará después?
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